RETO FINAL

 En primer lugar, debo reconocer que mi uso de las aplicaciones móviles es superior a lo que esperaba en un principio. Durante estos días he superado más de 20 veces abriendo las diferentes aplicaciones del móvil, especialmente las relacionadas con las redes sociales, como YouTube e Instagram, especialmente. La duración que paso usándolas también es excesivamente más alta que lo esperado, unas 5 horas diarias de media de uso de todas las aplicaciones de redes sociales, frente a la hora y media que en un principio esperaba.

También la mensajería instantánea, en mi caso WhatsApp, consume parte de mi tiempo, aunque en este caso es menor. Lo que sí ocurre es que abro la aplicación muchas veces a lo largo del día para observar los mensajes que me llegan. Sin embargo, gran parte de esos mensajes no me resultan de especial relevancia para desarrollar mi actividad académica.

De esto saco dos conclusiones: no he sido consciente del tiempo que he pasado usando las redes sociales y, por lo tanto, lo he perdido en otras tareas como las relaciones personales, y que se trata de un uso poco productivo, es decir, no ha sido para crear contenido, sino para observan que hacen los otros. 

También he sido consciente de que el hecho de observar y contestar notificaciones del móvil por las redes sociales y WhatsApp me interrumpe mi labor. Mientras realizo mis estudios de grado, me ha dificultado seguir con normalidad la clase porque cada pocos minutos miraba el móvil para comprobar las redes sociales. 

Y no solo de esto, sino que también he llegado a la conclusión de que la mayor parte del día lo paso delante de una pantalla, ya sea el teléfono móvil, el ordenador o la televisión. Sin contar el tiempo de trabajo, suponen una media de dos horas y media observando cualquier tipo de dispositivo. Sin embargo, ya en mis apreciaciones iniciales había previsto una cantidad de tiempo similar, al tener en cuenta mi rutina diaria, que en mayoría lo paso en mi casa, donde realizo mis estudios de grado. 

Claramente, ni el tiempo que dedico en total a observar las pantallas ni su distribución son las adecuadas. Mis apreciaciones han subestimado a lo que realmente hago en el uso de las tecnologías. Por lo tanto, es necesario que tome medidas pertinente con el objetivo de reducir el tiempo que me expongo a ellas. Para ello, sería útil realizar una actividad que no conlleve el uso de la tecnología, como puede ser pasear o salir a correr durante un rato todos los días con el fin de desconectar y hacer ejercicio. También debería prestar atención a realizar actividades relacionadas con la lectura, por la afición que he tenido durante mucho tiempo y que se ha visto reducida en los últimos años. También sería práctico emplear una aplicación que me impida usar compulsivamente determinadas aplicaciones del móvil, como las que se indican en este curso. 

Pero más importante es evitar el uso compulsivo del móvil y de otros dispositivos estableciendo momentos de desconexión digital durante unas horas determinadas del día. Así me fuerzo a no usar ni el móvil ni el portátil ni mi tableta durante un tiempo determinado para aprovechar ese tiempo para otras actividades. Esto se controlaría con un cuaderno en el que anotar el tiempo de desconexión y, si he usado algún dispositivo, anotarlo para así ser consciente de mi uso excesivo. De esta forma se buscará crear una rutina de desconexión digital diaria que se intentará aumentar en lo posible. El objetivo consistirá en usar los dispositivos electrónicos el tiempo necesario para realizar mis tareas imprescindibles como estudiante.

También sería útil, además de establecer un tiempo de desconexión, organizar el tiempo que paso conectado para usar las aplicaciones. De esta forma, priorizaré las aplicaciones que realmente necesito para mi trabajo frente a las que son opcionales, como las redes sociales. Con un esquema, me estableceré los tiempos aproximados y con la aplicación controlaré ese tiempo que paso realmente conectado para compararlos. Así tendré monitorizados el uso del móvil y de las aplicaciones. 

En conclusión, este reto me ha parecido muy necesario para ser consciente del excesivo uso que hago del móvil especialmente y, concretamente, de aplicaciones que no me son útiles para mi labor académica ni para mis relaciones personales. Es necesario que actúe cuanto antes para que esto se solucione.

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